Desde campos de cultivo en California hasta un pueblo en Francia, la comunidad migrante conmemoró la Independencia de México en un año marcado por el primer Grito de una mujer presidenta, quien dedicó la ceremonia a los migrantes y a las mujeres. Lejos de casa y en un clima creciente anti migrante, la comunidad convirtió las celebraciones en un acto de afirmación cultural y resistencia pacífica.
Desde campos de cultivo en California hasta un pueblo en Francia, la comunidad migrante conmemoró la Independencia de México en un año marcado por el primer Grito de una mujer presidenta, quien dedicó la ceremonia a los migrantes y a las mujeres. Lejos de casa y en un clima creciente anti migrante, la comunidad convirtió las celebraciones en un acto de afirmación cultural y resistencia pacífica.
