Querido hijo, Bahlam, Hace unos días fue el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, y me siento profundamente orgulloso de escribirte estas palabras. Quiero que sepas, desde lo más hondo de mi corazón, lo hermoso e irremplazable que es tu herencia binigulaza. Llevar tu nombre y tu sangre es un honor que ninguna frontera puede borrar.
Querido hijo, Bahlam,
Hace unos días fue el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, y me siento profundamente orgulloso de escribirte estas palabras. Quiero que sepas, desde lo más hondo de mi corazón, lo hermoso e irremplazable que es tu herencia binigulaza. Llevar tu nombre y tu sangre es un honor que ninguna frontera puede borrar.
