En una ceremonia cargada de simbolismo histórico, la primera mujer en ocupar la presidencia de México enmarcó su arenga en la reivindicación feminista, el reconocimiento a la diáspora y la defensa de la nación frente a las amenazas externas. “¡Vivan las hermanas y hermanos migrantes!”, exclamó.
En una ceremonia cargada de simbolismo histórico, la primera mujer en ocupar la presidencia de México enmarcó su arenga en la reivindicación feminista, el reconocimiento a la diáspora y la defensa de la nación frente a las amenazas externas. “¡Vivan las hermanas y hermanos migrantes!”, exclamó.
