El primer gol de México del toerneo lo anotó Julián Quiñones. Un mexicano nacido en Colombia. Sí: porque, como diría Chavela Vargas, las y los mexicanos nacemos donde se nos da la gana.
Y en el caso de Julián, esa frase adquiere una fuerza especial. Porque ser mexicano no fue para él un accidente ni una casualidad: fue una elección que defendió mientras Colombia lo buscaba, le rogaba, Julián eligió México y eso es invaluable. Eligió esta tierra porque aquí encontró familia, hogar, oportunidades y una comunidad que lo recibió con los brazos abiertos. México le abrió la puerta, y él se puso la camiseta.
Por eso es necesario decirlo con toda claridad: Julián Quiñones es mexicano. No es mexicano a medias, no es menos mexicano por haber nacido en Colombia. No tiene que pedir permiso para portar nuestra camiseta, ni demostrar más que nadie su pertenencia a este país. Julián Quiñones es mexicano y punto.
Los comentarios racistas y xenófobos que han surgido en su contra no sólo son injustos: son profundamente contrarios a lo que es México y a lo que México representa. México no se explica desde la exclusión. México no se engrandece negando nuestros orígenes, si algo nos enorgullece a los mexicanos es la fraternidad y solidaridad que nos caracteriza y eso es lo que nos hace grandes.
Las mexicanas y los mexicanos somos de muchos colores, de muchas raíces, de muchas historias, de muchas lenguas y de muchos caminos. Somos pueblos indígenas, somos afrodescendientes, somos mestizos, somos migrantes, somos hijas e hijos de quienes cruzaron fronteras, somos quienes nacimos aquí y quienes eligieron esta tierra como hogar. Esa diversidad no nos divide: nos hace más fuertes.
Ser mexicano no depende del color de piel, del acento, del apellido o del lugar donde una persona nació. Ser mexicano también es pertenecer, amar, construir, defender y caminar con este pueblo. Así de grande es México. Así de chingones somos: nos podemos dar el lujo de nacer en otro lado y seguir siendo profundamente mexicanos.
Julián Quiñones representa esa grandeza. Su historia nos recuerda que la patria no es una idea cerrada. La patria también elección y elegir México es lo primero que nos hace mexicanos. Elegir a México hoy, en el momento histórico que vivimos es sumamente relevante, en un momento en el que vemos discursos apátridas que defienden intereses extranjeros, que Julian Quiñones haya elegido a México es una lección de amor a Mexico que todos deberíamos aprender.
Julián es mexicano. Y quienes vivimos en el exterior nos identificamos con su historia, porque también nosotros vivimos esos cuestionamientos, prejuicios y estigmas sobre nuestra identidad.
Las mexicanas y los mexicanos en el exterior sabemos bien lo que significa que otros pretendan definir quién somos, nuestra identidad no se rompe con la distancia, México es parte de nosotros y nosotros somos México donde quiera que estemos y donde quiera que hayamos nacido somos mexicanos.

Por eso este gol importa. No sólo porque abrió la alegría con el triunfo de México, sino porque llegó en los pies de un mexicano que eligió a México y que nos enseña que México es más grande que sus fronteras y más fuerte que cualquier prejuicio.
El futbol, por supuesto, puede discutirse. Hay críticas legítimas sobre lo que representa, sobre sus intereses y sobre sus contradicciones. Pero también es cierto que, para millones de mexicanas y mexicanos dentro y fuera del país, la Selección despierta algo que va más allá de la cancha. Nos ponemos la camiseta, gritamos el gol, nos buscamos entre paisanos y sentimos que, aunque estemos lejos, México también está con nosotras y nosotros.
Cuando Julián Quiñones anotó, no sólo gritó una afición. También gritó un México diverso, amplio, moreno, migrante, indígena, afrodescendiente, mestizo, fronterizo y transnacional. Gritó un México que no cabe en discursos racistas ni xenófobos. Gritó un México que sabe reconocerse en muchas historias.
Frente al racismo y la xenofobia, la respuesta debe ser clara: ningún mexicano es menos mexicano por su color de piel, por su origen o por el lugar donde nació. México se engrandece cuando reconoce toda su diversidad.
Julián ya escribió su nombre en la historia de nuestra Selección. Y lo hizo como lo que es: un mexicano que eligió a México. Hoy que hay voces dentro de México traicionando a la patria, pidiendo intervención extranjera y operando a favor de intereses extranjeros, Julian Quiñones nos da una lección: Ser mexicano es elegir a México.
